Archivo de etiqueta para Recuerdos

Papelitos

Desde chica, siempre me encantó la tradición porteña de tirar papelitos por la ventana de las oficinas el último día laboral del año. La miraba por la tele y me encantaba.

El único fin de año en el que trabajé por el centro fue fin de año de 2008, una de las épocas más tristes de mi vida. Estaba en el call center, con el corazón roto, y en ese momento miro por la ventana y ahí estaban, miles y miles de papelitos blancos, bailando en el viento, decorando las calles grises, representando a un montón de personas que empezaban a despedir el año.

Por ese breve instante, me sentí bien, feliz de poder verlo con mis propios ojos. No duró mucho, pero lo suficiente para que pueda recordarlo como un momento de calma en un período turbulento.

Hoy, 3 años después, estoy en una etapa muy plena, y aunque no pude ver los papelitos con mis ojos, disfruto sabiendo que estuvieron ahí, y que yo me siento libre y liviana como ellos.

Foto: DYN/Rodolfo Pezzoni.

Historia completa » Agregar comentario

Nostalgia cero

Cartuchera

Foto de Sakuraku Kitsa

Hace poco empecé a trabajar en una campaña cuyo eje son los mejores recuerdos de la infancia, lo cual me trae, por supuesto, muchos lindos recuerdos de la mía. Pero también me doy cuenta que esa época, quizás hasta 1er o 2do grado de la primaria, es la única que recuerdo con nostalgia.

Durante la primaria me recuerdo como una niña muy temerosa e insegura. No miedosa de cosas como la oscuridad o los ladrones. Miedosa de estar haciendo algo mal, miedosa de los reproches de las maestras, insegura de mi propio valor.

Ojo, mi infancia fue realmente muy buena, pero cuando pienso en el colegio primario, esa sensación de temor (que atribuyo, para qué ocultarlo, a las monjas del colegio al que iba) me resulta angustiante. La verdad, no siento nada de nostalgia por esos años.

Algo parecido me pasa con el colegio secundario. La adolescencia es una época turbulenta para todos, así que aquí no me voy a creer única ni especial. En mi caso, la mejor forma de describir cómo me sentí durante casi los 5 años del colegio es “inadecuada”.

No era lo suficientemente linda (más bien todo lo contrario), o astuta, o graciosa. Lo único que era (o al menos así me consideraban) era inteligente, pero esa inteligencia no la pude aprovechar para terminar de encajar bien en ningún grupo. De nuevo, pasé buenos momentos, pero el secundario, a diferencia de muchas otras personas, no es algo a lo que quisiera volver.

¿A dónde voy con todo esto? ¿Es un post emo lamentándome por mi pasado?

No, para nada. Muy por el contrario, es una reflexión sobre cómo pocas situaciones de mi pasado me causan nostalgia, y cómo eso quiere decir que cada vez me siento más cómoda donde estoy, con cada paso que doy.

Cada nueva etapa que afronto supera a la anterior, le da un giro de tuerca, me ayuda a resolver algún tema pendiente. Creo que es un gran signo de crecimiento personal, aunque sea en algunos aspectos.

Nostalgia cero por muchísimos años que, a medida que pasa el tiempo, son un capítulo cada vez más chico de mi vida.

Mi presente me gusta, y me quedo con la sensación de que la vida me tiene deparadas aventuras cada vez mejores.

Historia completa » Comentarios (11)

Inocencia perdida

bala

Cuando era chica, dejé el chupete en el chupetómetro de Carlitos Balá. Se lo lleve, lo dejé ahí y no lo quise nunca más. Era una de las anécdotas de mi infancia que más me gustaban. Solo que ¡¡nunca pasó!!

Anoche en plena cena, mirando el regreso del chupetómetro en Justo a Tiempo, yo comento, como siempre (y como si mi familia no lo supiese) “Ay, yo dejé mi chupete en el chupetómetro”, hasta que mi mamá me dice “No.”

“¿Cómo que no?” le respondí con cara de miedo.

“No”, dijo madre, “Vos estabas mirando la tele y me preguntaste si le podías dar el chupete a Carlitos Balá, yo te dije que sí, y se lo tiraste a la tele. No lo quisiste nunca más”.

¿Cómo me dejaron creer eso durante, qué, 22 años? ¿Cómo no me corrigieron todas las veces que lo conté, convencida de que había pasado?

Fue Papá Noel all over again. Desolada, me quedé mirando el plato de fideos como pidiéndole una explicación. Mientras tanto, mi hermana no dejaba de reírse mientras decía que se quería abrir una cuenta de Twitter para contar solamente eso. Próximamente, @hermana-maldita.

Historia completa » Comentarios (16)