La otra noche estaba en casa cuando el último comercial de Tarjeta Naranja, Her-nan, me hizo reír como hacía mucho que no me reía con una publicidad. Ni tiempo tuve de ponerme a googlearlo que mi amigo Pablo ya lo había comentado en Unblogged.
La razón es muy obvia: como el lector observador habrá notado, soy muy fan de He-Man y She-ra de cuando era chiquita. En realidad más que nada de She-ra, pero una sabe ajustarse a las circunstancias. Y supongo que el hecho de estar trabajando en una agencia de publicidad (DDB Argentina) también habrá despertado mi amor por los buenos comerciales.
En todo caso, aquí me tienen, repitiendo la melodía en mi cabeza, adaptándola a mis propias letras, o dándome cuenta que voy por la calle diciendo “el shopping center quedará vacío, Her-nán comprará hasta el finaaaaal”. Enjoy:
Una noche de noviembre, en la esquina que ven en la foto (Honduras y Juan B. Justo), me rompieron el corazón por primera vez en mi vida. Tenía 17 años y, por supuesto, sentía que el mundo se iba a acabar.
Claro que en vez de acabarse, el mundo se hizo inmenso, yo me hice más fuerte, viví cosas mejores, me mandé algunas cagadas, y muchos años (y muchas lágrimas, y muchas risas) después, me encontré caminando nuevamente por allí, de noche –hace algunas semanas con una amiga.
Me imaginaba entonces que las líneas de tiempo se superponen. Me imaginaba que mientras Ceci de 17 años lloraba sentada en el macetero de una estación de servicio, Ceci de 25 la mira desde la esquina de enfrente. Y con una sonrisa cómplice le dice “No te preocupes, nena, está todo bien”.
When you start to know someone, all their physical characteristics start to disappear. You begin to dwell in their energy, recognize the scent of their skin.
You see only the essence of the person, not the shell.
That’s why you can’t fall in love with beauty. You can lust after it, be infatuated by it, want to own it. You can love it with your eyes and your body but not your heart.
And that’s why, when you really connect with a person’s inner self, any physical imperfections disappear, become irrelevant.
Esto trataba de explicarle a mi hermana hace un par de noches, mientras charlábamos de algo que le preocupaba. Ojalá mis palabras hubiesen sido tan precisas como estas.
Me gusta hallar en las palabras de otra persona (Lisa Unger en Beautiful Lies) un reflejo tan fiel de algo en lo que creo desde siempre.